lunes, 12 de marzo de 2012

El cine Estadounidense de los años 60

Época de Cambios
La creciente importancia de la televisión había llevado a los estudios de Hollywood a experimentar con diversas modalidades de pantalla ancha para combatir el nuevo medio, pero la naturaleza de las películas no había cambiado significativamente.

A comienzos de los 60, Doris Day seguía siendo la novia de América. Pero a finales de la década la estrella de la Day se había eclipsado casi del todo, viéndose ensombrecida por el nuevo estilo de películas ejemplificado por Buscando mi destino (Easy Raider ) y Grupo salvaje ( The Wild Bunch, ambas de 1969 ).

Uno de los elementos que más contribuyó a acelerar el inevitable cambio en " la fábrica de sueños " fue la muerte o el retiro de numerosas figuras clave de la era dorada de la industria cinematográfica americana. Sam Goldwyn había dejado de producir películas; y la MGM, empezó a declinar a finales de los 60; la Universal se centró en la televisión y en la industria turística, mientras que la Paramount buscó refugio en los brazos del grupo de compañías Gulf and Western; por su lado la Warner Bros se vio absorbida por el grupo Kinney. La United Artist, que había comenzado a existir como consecuencia del intento de cuatro cineastas independientes de liberarse de las interferencias de los grandes estudios, paradójicamente se salvó sólo gracias a la protección de la Transamérica Corporation. Si hubo una película de los años 60 que simbolizó el fin del viejo Hollywood fue Cleopatra (1963), cuyos costes ascendieron finalmente a 40 millones de dólares. Cleopatra fue un glorioso canto de cisne del viejo Hollywood, al igual que su estrella, Elizabeth Taylor, fue uno de los últimos grandes mitos fabricados por los grandes estudios. Tras el relativo fracaso de Cleopatra, los enormes rendimientos en taquilla de títulos tales como Bonnie y Clyde y El graduado, ambas de 1967, confirmaron a la industria americana del cine que los triunfos estaban cambiando de manera irreversible.

Tanto Bonnie y Clyde como El graduado eran obra de actores y directores formados más en el mundo del teatro de Nueva York que en el cine de Hollywood.

En la década de los 60, los profesionales de la televisión fueron reemplazando poco a poco a los de Broadway o a los formados en los grandes estudios como nueva cancha de guionistas y directores de talento para Hollywood. Esto no quiere decir que los talentos autóctonos de Hollywood desaparecieran en la década de los 60. Pero apenas surgieron nombres nuevos. En la década de los 60 también comenzaron a desaparecer los musicales cinematográficos en la tradición de Sombrero de copa (1935) y Cantando bajo la lluvia (1952). Los pocos musicales que se rodaron durante este período fueron por lo general adaptaciones de obras que habían tenido
previamente éxito en Broadway. La figura cinematográfica clave de la época fue probablemente James Bond. Los costes de las películas de la serie se hicieron cada vez mayores; también se alejaron cada vez más de las novelas originales. Su éxito dio lugar a toda una serie de imitaciones. Este éxito hizo que en el género de espionaje se pusiera más énfasis en la evasión que en el realismo. A finales de los 60 estaba ya claro que las películas más taquilleras eran las que atraían a los espectadores jóvenes. En el año 1969 se produjo la aparición de toda una serie de películas que demostraban la fuerza de esta nueva tendencia. Buscando mi destino, consiguió
enormes beneficios. Grupo salvaje parecía sugerir que la violencia, artísticamente mostrada, podía tener también éxito comercial, y Dos hombres y un destino confirmó la sospecha de que, aunque los jóvenes podían despreciar a los viejos mitos, necesitaban urgentemente otros nuevos.


New American Cinema (Cine Underground Americano)
En los EEUU, a partir de la década de los60, la nueva generación de directores se forman en la televisión. Se trata de unos cuantos cineastas inquietos por hacer un nuevo cine narrativamente más independiente que el producido tradicionalmente por Hollywood; directores como Cassavettes, Lumet, Mulligan, Penn o Nichols.

Con figuras como Andy Warhol que tuvo una influencia importante en esa época. Tras el polémico estreno de Kiss (1963), Warhol rodó Sleep (1963), un largometraje de seis horas que mostraba el sueño de un hombre. A los desaforados planteamientos de este creador se fue sumando un conjunto de colaboradores que lo acompañaron en sus nuevas creaciones. Figuraban entre ellos Candy Darling, Joe Dallesandro, Holly Woodlawn y Jackie Curtis. Asimismo, colaboró con Warhol el músico Lou Reed, presente en títulos como The Velvet Underground and Nico (1966).

Muchos de ellos operaron desde Nueva York y crearon el cine underground, anti comercial, antihollywood y de vanguardia. Paralelamente, algunos géneros que requieren grandes inversiones, como las superproducciones o los musicales, ofrecen sus últimas grandes muestras.

El Nuevo Hollywood y el Cine Post-clásico

«Nuevo Hollywood» es un término utilizado para describir la aparición de una nueva generación de directores educados en escuelas de cine y que han absorbido las técnicas creadas en Europa en la década de los 60. Directores como Francis Ford Coppola, George Lucas, Brian de Palma, Martin Scorsese, y Steven Spielberg llegaron para crear productos que rindiesen homenaje a la historia del cine e innovar sobre los géneros y técnicas ya existentes. Al principio de la década de los 70, sus películas fueron a la vez alabadas por la crítica y exitosas comercialmente. Mientras
las primeras películas del «nuevo Hollywood» como Bonnie y Clyde y Easy Rider habían sido relativos affairs de bajo presupuesto con héroes amorales y una sexualidad y violencia incrementadas, el enorme éxito cosechado por Coppola, Spielberg y Lucas con El padrino, Tiburón, y La guerra de las Galaxias, respectivamente ayudaron a establecer el concepto moderno de "cine comercial" o mainstream, y llevaron a los estudios a enfocar más seriamente sus esfuerzos en intentar producir grandes éxitos.

«Cine post-clásico» es un término utilizado para describir al período que prosiguió al declive del sistema de estudio en los 50 y 60 y el final del código de producción. Está marcado por una gran tendencia a dramatizar cosas como la sexualidad y la violencia.

«Cine post-clásico» es un término utilizado para describir los cambios narrativos en el nuevo Hollywood. Se argumenta que las nuevas aproximaciones al drama y la caracterización jugaron con la expectación de la audiencia adquirida en el período clásico: la cronología se cruzaría, los guiones presentarían "finales inesperados" y las líneas que separan al antagonista y protagonista estarían difuminadas. Las raíces de la narración post-clásica según Ángel Faretta están en el momento de auto-conciencia del cine, a partir de la película de Orson Wells, Citizen Kane, donde por primera vez el cine "se contempla a si mismo". Otros declaran que el quiebre podría estar en
el cine negro, en Rebelde sin causa (1955), y en la rompedora y atípica película de Hitchcock Psicosis.

Los géneros todavía conservan la esencia que les ha definido como tales. Las comedias tienen de protagonistas a Rock Hudson y Doris Day (Un pijama para dos, 1962, de Delbert Mann), a Peter Sellers (El guateque, 1968, de Blake Edwards) y, especialmente, a Jerry Lewis (Lío en los grandes almacenes y El profesor Chiflado, 1963, de Frank Thaslin y el propio Lewis), aunque la presencia del maestro Billy Wilder sigue marcando las diferencias (El apartamento, 1960, con Jack Lemmon; Uno, dos, tres, 1961, con James Cagney) El musical aborda temas relacionados con el mundo juvenil y familiar (West Side Story, 1961; Sonrisas y lágrimas, 1965, de Robert Wise) y comienzan a surgir con más frecuencia —antes ya había pasado con Elvis Presley- las películas que aprovechan el tirón popular de los nuevos grupos musicales jóvenes, como los Beatles, para producir historias como ¡Qué noche la de aquel día! (1964), de Richard Lester.

El cine de terror alcanzó algunos de sus momentos más memorables con películas como Psicosis (1960) y Los pájaros (1963), de Alfred Hitchcock, Repulsión (1965) y La semilla del diablo (1968), de Roman Polanski, y La noche de los muertos vivientes (1968), de George A. Romero. El western continúa dando historia con gran fuerza y efectividad como Los siete magníficos (1960), de John Sturges, y El hombre que mató a Liberty Balance (1962), de John Ford.

No obstante, la reflexión sobre el hombre en el más amplio sentido de la palabra se impone en trabajos tan diversos temáticamente como El prestamista (1965), de Sydney Lumet, La jauría humana (1966), de Arthur Penn, Danzad, danzad, malditos (1969) , de Sydney Pollack. Las nuevas vías creativas, desde un ámbito independiente y solapado con las iniciativas de los grandes Estudios, quedan reflejados en varias películas que cierran la década: El graduado, de Mike Nichols, Cowboy de medianoche, de John Schlesinger, -con sendas magistrales interpretaciones de Dustin Hoffman, y Bonnie y Clyde, de Arthur Penn, y que de alguna manera permanecen en la memoria colectiva como iconos de un momento socio-cultural de gran relieve.

En cualquier caso, se consolida un cuadro artístico apoyado en actores como Jack Lemmon, Walter Matthau, Paul Newman, Robert Redford, Clint Eastwood, y actrices como Faye Dunaway, Shirley MacLaine, Barbra Streisand, entre otros, que sirven de transición entre la estrellas maduras y los jóvenes que va a irrumpir en la década siguiente.

Mucho más allá de las trayectorias personales de directores consagrados y de los nuevos creadores, se dieron otras líneas mucho más marginales que se englobaron bajo la denominación "Cine independiente americano" (el New American Cinema, el cine underground), corrientes de vanguardia que quisieron romper con las temáticas tradicionales.

La sociedad estadounidense comienza a sentir la fuerza de una generación que busca abrir nuevos caminos reivindicativos de una nueva convivencia que se proyectan en los intereses culturales, creativos y vivenciales. La industria del cine, en gran medida, también siente cómo el interés de los espectadores por las películas que produce está provocando que sus cimientos se resientan. La televisión y otros modos de entretenimiento provocan que determinadas superproducciones tengan difícil su amortización.

El cine estadounidense ya ha sentado bases en Europa, produciendo numerosas películas en Gran Bretaña, Italia y España, con actores de prestigio internacional (Doctor Zhivago, 1965, de David Lean) y los directores más representativos de la época trabajan tanto en Estados Unidos como en el Viejo Continente (John Huston, Stanley Kubrick, Orson Welles, John Schlesinger, etc.).

Siguiendo una pauta marcada en la década anterior, muchos realizadores de los años sesenta siguieron realizando producciones de bajo presupuesto y peregrinos planteamientos argumentales. Sin embargo, el cambio social favorecía otro tipo de contenidos, acordes con la era del pop.

La llamada generación de la televisión, formada por John Frankenheimer, Sidney Lumet, Martin Ritt, Robert Mulligan y Arthur Penn, entre otros, irrumpió con fuerza en el cine comercial, aunque con resultados desiguales.

Con una trayectoria más personal, destacaron Sam Peckinpah (Grupo salvaje, 1969) y Richard Brooks (Los profesionales, 1966). Mientras tanto, un genio superviviente de la edad dorada, Billy Wilder, rodaba títulos tan soberbios como El apartamento (1960), Uno, dos, tres (1961) e Irma la dulce, 1963).

El cambio social se formuló en Estados Unidos en un plano determinante: el de los derechos civiles. El antirracismo fue apoyado por Hollywood, y cobró forma en películas como la maravillosa Matar a un ruiseñor (1963), de Robert Mulligan, Adivina quién viene a cenar esta noche (1967), de Stanley Kramer, y En el calor de la noche (1967), de Norman Jewison.

Fueron los años de consolidación de una producción de serie B, que buscaba el entretenimiento a partir de una raquítica inversión. Se trata del cine impulsado, entre otros, por Roger Corman, maestro de toda una generación de profesionales, y piedra angular de la revolución que se avecinaba en el seno de la industria de Hollywood.

Fueron también los polémicos años de Confidencias a medianoche (1959), Amores con un extraño (1963), El prestamista (1965), ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966) y El graduado (1967). En definitiva, películas que obligaron al sector de la producción a revisar definitivamente el código de autocensura.

El cambio fue gradual pero inevitable. Llegó al público con las producciones neoyorquinas del New American Cinema de los hermanos Mekas, con las películas de John Cassavetes (Shadows, 1961), con el erotismo desmedido de Russ Meyer (El valle de las muñecas, 1967), con las extravagancias de Andy Warhol y Paul Morrisey (Flesh, 1968) y con el desencanto bohemio de Cowboy de medianoche (1969) y Buscando mi destino (1969).

Cambiando los ejes del cine de horror, Psicosis (1960) confirmó la capacidad de Hitchcock para consolidar las emociones en el espectador a partir de una soberbia puesta en escena. Lo mismo cabe decir sobre Los pájaros (1963), donde el maestro inglés apuesta por el fantástico sin perder la perspectiva realista.

En todo caso, el cine de género también se dejó llevar por las nuevas corrientes de pensamiento y por la estética reluciente del pop.

Un personaje literario, James Bond, creado por Ian Fleming, dio origen a una de las franquicias más duraderas y atrayentes de toda la historia del cine. En poco tiempo, proliferaron los imitadores del agente secreto en las cinematografías de Europa y América. Por estas fechas, el actor Sean Connery, encarnado de llevar el personaje a la pantalla, se convirtió en una celebridad.

Recurriendo a una conocida novela de H.G. Wells, El tiempo en sus manos (1960), de George Pal, ofrecía una temible imagen del futuro. Otro argumento novedoso fue el propuesto por El pueblo de los malditos (1960), de Wolf Rilla, donde los alienígenas encarnaban a su progenie a través de las mujeres de un pequeño pueblo.

Pero la verdadera revolución en el género llegó con 2001: Odisea del espacio (1968), de Stanley Kubrick. Esta aventura metafísica, plásticamente asombrosa, ofrecía una versión del desarrollo humano que tiene un claro componente religioso, si bien oculto tras la parafernalia de imágenes que conducen al espectador del los albores del hombre a su último salto en la evolución, convertido en el niño cósmico que flota en el espacio al final de la película. Por el rigor de su elaboración y la profundidad de sus contenidos, dicho largometraje fue pronto considerado ciencia-ficción para adultos, algo parecido a lo que sucedió con el film ruso Solaris (1971), de Andrei Tarkovski.

Escrito por: Alejandra González Navas y Giuseppe Marconi Jiménez

BIBLIOGRAFIA:
http://www.slideshare.net/pericon52/cine-americano-50-60
http://wazzo.tripod.com/Cine60.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Cine_de_los_Estados_Unidos
http://html.rincondelvago.com/cine-de-los-anos-60.html
http://laurafernandez8.wordpress.com/cine-independiente-americano/
http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=3120
http://www.ite.educacion.es/formacion/materiales/24/cd/bloque1/modulo5/pdf/bloque1_modulo5.pdf
http://www.accpar.org/numero5/royoux.htm
http://es.scribd.com/doc/2187633/Breve-Historia-del-cine


El cine Japones


El cine llegó a Japón tan sólo un año después de su invención y los japoneses pronto empezaron a hacer su propio cine con un denominador común el “el teatro kabuki”. Shozo Makino considerado el primer director de cine japonés, fue además, el primer cineasta nipón que rodo una película kabuki en exteriores. Finalmente el cine japonés empezó a desligarse del mundo del teatro.

      Daisuke Ito fue alumno de otro realizador Kaguro Ushanai. El 1 de Septiembre de 1973 un violento terremoto sacudió Tokio, los sensibleros melodramas que aparecieron tras el desastre tenía un encanto especial entre la triste atmosfera que envolvía la ciudad Ito fue uno de los guionistas de esos melodramas La canción del barquero.
     El diario de los viajes de Chuji fuel la explosión de los sueños y la mordacidad del joven Ito que durante muchos años había trabajado como guionista a sueldo privado de la posibilidad de elegir la trama de sus propios argumentos. Con este film el cine japonés dio a luz a su primer autor independiente.
También en esa época Teisonuke Ikinugasha, un director de la misma edad de Ito, que inicio su carrera como actor interpretando papeles femeninos, hizo dos películas de clara influencia europea. A esta etapa cinematográfica sucedía otra denominada de “tendencias”.
     Frente a una economía deteriorada, movimientos de protesta en la ciudad y en el campo y una severa represión, las películas de este género intentaban ilustrar las contradicciones e injusticias del capitalismo. Sin embargo, la censura y el opresivo clima reinante en los años previos de la guerra con china, forzaron un rápido cambio en las tendencias perseguidas.
     El cine japonés logro liberarse de los límites formales o las exigencias ideologices de retratar objetivamente los verdaderos cimientos de la sociedad japonesa, la vida del individuo del hogar, así nació la primera edad de oro del cine nipón. 
     En 1936 cuando Kenji Mizoguchi dirigió Elegía de Osaka y Las hermanas de Gion, varios oficiales intentaron dar un golpe de Estado, fue un tristemente célebre accidente del 26 de Febrero, el levantamiento fue abortado pero llevó a Japón al militarismo. No parece un hecho casual que la asociación de cineastas japoneses se formara justo la víspera del intento del golpe de Estado.
   La asociación de cineastas dio rápidos frutos, un año después de su formación Tomu Uchida dirigió Imparable avance. 1937 fue también el año en que Japón inició su cruenta guerra contra china, un acontecimiento que marcó un imparable avance hacia la destrucción. El mismo año Shadao Yamanaka dirigió su última película Humanidad y globos de papel con la muerte como tema eje.
 Yamanaka fue llamado a filas y enviado al frente en China donde murió de una enfermedad un año después a la temprana edad de 28 años. Durante este periodo los realizadores japoneses siguieron produciendo inspiradas obras a pesar de la guerra, del gobierno y de las leyes militares, que estaba no solamente acabando con la vida de los artistas si no con la del propio cine. La situación se agravó en 1939 cuando entró en vigor la ley del cine similar a la de la Alemania nazi.
Un año después se prohibió la proyección de Fundio Kamei Soldados en el frente.
 Pero dada la larga  tradición con que contaba el cine cómico en Japón, las parodias del director Kayiro Yamamoto  y el actor cómico Yanoken, hicieron furor durante este oscuro periodo.
     En diciembre de 1940 Japón incluyó a Estados Unidos, Gran Bretaña y a gran parte del resto del mundo a su lista de enemigos de guerra. Paradójicamente el director de una película concebida para una llamada al combate más que elevar el sentimiento patriótico sirvió para despertar el interés por los efectos especiales  que fueron claves para la realización de la serie Gozilla después de la guerra. Pero la película más conmovedora de todas realizadas durante la guerra El carretillero a pesar de la censura, el cual destrozó la película, emocionó al público.
     El primer film de post guerra de Akira kurosawa La juventud no siente pena, fuera una mordaz crítica contra las autoridades que gobernaban Japón durante el conflicto así como una esperanza de una vida mejor para su país después de la guerra.
     Ese mismo año y en la misma línea temática, otro director, Keizuke Kiotzita rodó la mañana de la familia Ozone. La censura aún existía, las fuerzas de ocupación había reemplazado el gobierno y a los militares. Japón se enfrentaba a la confusión social causada por el descontento popular. Pero los directores que surgieron durante la guerra  pudieron dar rienda suelta durante este periodo a sus energías, largo tiempo reprimidas, produciendo una selecta cosecha de obras cinematográficas. El premio que recibió Akira kurosawa en Venecia por Rashomon sirvió como positivo estimulo para otros directores japoneses más veteranos en el apogeo de su vigor creativo.
     En 1960 durante la época donde obreros y estudiantes rodeaban el edificio de la junta para protestar por la ampliación del tratado de seguridad entre Estados Unidos y Japón, se estrena la película Cuento cruel de juventud. Mientras que para las masas verse en el papel de victimas era algo natural, ciertos cineastas era crucial combatir esa mentalidad y buscar el camino de la libertad para el hombre por duro que fuese.
Ese mismo año el movimiento nouvelle bag francés llegó a  los estudios de Japón retirando muchas películas que se proyectaban por aquel entonces. Por otro lado, una buena parte de los títulos que estaban filmándose eran producciones independientes. Que presagiaba el auge del cine independiente y la decadencia de las grandes compañías. El technicolor llegó a Japón en la década de 1960 y también lo hace el anime.
    El sexo fue un tema tabú antes de y después de la guerra en el cine japonés. Incluso los besos estaban prohibidos en la gran pantalla pero a mediados de los 60 el interés por el cine erótico se consideraba como algo totalmente natural. En este periodo surgió también en Japón el cine pornográfico de bajo presupuesto “pink movies” tuvieron un gran éxito de público. En 1958 el cine japonés logró su record de taquilla los años posteriores la asistencias en las salas experimento un notable descenso.
  El primer largometraje de Suji Terayama utilizó un pequeño sistema de coproducción entre una pequeña distribuidora, la asociación de teatro artístico y una productora dirigida por el propio Terayama. Ese mismo año, 1968, otras producciones usaron ese mismo sistema la primera de ellas La ejecución  y de esta forma se puso de moda las realizaciones coproducidas por nuevos directores independientes, directores documentales y de televisión.
     En 1970 Akira Kurosawa estrena su primera película en color: Dodes' Ka-Den. Nagisa Oshima dirigió El imperio de los sentidos (1976), controvertida película acerca de la historia real de Abe Sada. Oponiéndose radicalmente a la censura, el director insistió en que la película contuviera material pornográfico explícito y, como consecuencia de esa decisión, la película no pudo exhibirse en Japón, y se presentó en Francia. Otro boom de los 70 fue el cine erótico del “amigatzu” que los estudios lo bautizaron con el nombre de “Roman-porno” dedicando toda su producción a obras de este género. 60-70 es considerado como la tercera edad de oro para el cine japonés.
     En 1980 Akira Kurosawa dirigió Kagemusha ganadora de la Palma de Oro en el Festival Internacional de Cine de Cannes. En 1985 Akira Kurosawa realizó su obra Ran. Con un presupuesto de 12 millones de dólares, fue la película japonesa más cara jamás producida. Ganadora de un premio Oscar al mejor diseño de vestuario. En 1988 Katsuhiro Otomo adaptó su serie manga Akira al anime del mismo nombre.
     En las décadas de los 80 y 90 llega la irrupción a gran escala del anime en occidente, entre cuyos principales exponentes estarían series como Dragon Ball (basada en el manga homónimo de Akira Toriyama), Saint Seiya (Los Caballeros del Zodiaco), Capitán Tsubasa (Oliver y Benji), Rurouni Kenshin (El guerrero samurai o Samurai X), Slayers (Rina y Gaudi), Neon Genesis Evangelion (del director Hideaki Anno), Marmalade Boy o Kimagure Orange Road, que permitieron el redescubrimiento del tema en occidente y que en muchos países abrieron el camino a la creación de culturas otakus propias. Así como también la masificación de las chicas mágicas como Sailor Moon y Magic Knight Rayearth.




                                        



    En la década de los 90 Takeshi Kitano se consagra como un importante cineasta, con obras como Sonatine (1993), Kizzu ritân (1996) y Flores de fuego (1997), esta última Ganadora del premio León de Oro en el Festival de Cine de Venecia.
Takashi Miike inicia su prolífica carrera, realizando más de 50 películas en una década, entre las que se destacan Chûgoku no chôjin (The Bird People in China) (1998), Audition (1999) y Dead or Alive: Hanzaisha (1999).
En la década del 2000 el cine japonés se dedica especialmente en el cine de terror Ringu (1998), Kairo (2001), Dark Water (2002), Yogen (2004); y la serie Ju-on de Takashi Shimizu son realizados en esta década como remake, alcanzando éxito de taquilla.




Escrito por: Luis David Cánovas Quiles

El cine Europeo de los años 50 y 60


La Segunda Guerra Mundial supone una brecha en la continuidad de la historia del cine. Las industrias cinematográficas se reconvierten prácticamente para apoyar la causa de su país en la guerra. Por un lado, aumenta la producción de documentales y cine informativo propagandístico, especialmente en el bando alemán, pero por otro lado, las historias de ficción también se convierten en vehículos de transmisión de las ideas que cada país defendía. Incluso en los países neutrales durante el conflicto, la tendencia germanófila o aliadófila deja sentirse en la producción de películas.

Terminada la contienda, poco a poco Europa se reconstruye, y también sus respectivas industrias culturales. No obstante, la posguerra se dejará sentir en la forma de hacer películas.

El cine europeo pasa por una situación de necesario proteccionismo por parte de los gobiernos de cada país, con el fin de poder establecer unos márgenes que permitan desenvolverse en el propio mercado ante la presencia del cine estadounidense. Es una década de transición en la que directores muy jóvenes, en su mayoría surgidos del campo de la crítica cinematográfica, desean hacer frente al cine convencional y clásico. Para eso a lo largo de la década reclaman libertad de acción y de creación con la finalidad de conseguir ayudas para financiar sus proyectos, y darán origen a unos movimientos con proyección cultural y política que fueron conocidos como la "nouvelle vague" (Francia), el "free cinema" (Reino Unido) y el "Nuevo cine alemán", entre otros, y siempre en conexión directa con lo que acontecía en diversos países americanos.

En Francia, junto con una producción en la que intervienen los directores como Jean Renoir (La carroza de oro, 1952), René Clair (La belleza del diablo, 1950) se encuentran excepciones como la de René Clément, con su singular Juegos prohibidos (1952), Henry-George Clouzot con la sorprendente producción El salario del miedo (1956), la originalidad y trascendencia de trabajo de Jacques Tati, maestro del humor inteligente y crítico como lo demostró en La vacaciones de Monsieur Hulot (1951) y Mi tío (1958), el singular trabajo de Robert Bresson que busca una ruptura en las formas a través de Diario de un cura rural (1950) y Un condenado a muerte se ha escapado (1956). La "nouvelle vague" marcará los nuevos itinerarios para el cine posterior.

El cine italiano se sostiene a partir de las películas que firman directores como Luchino Visconti que tras Bellísima (1951) y Senso (1954), abordará un cine espectáculo combinado con la reflexión social e histórica (Rocco y sus hermanos, 1960; El gatopardo, 1963; La caída de los dioses, 1969; Muerte en Venecia, 1971).

A Roberto Rosellini le interesan los problemas humanos que aborda con diverso interés en Europa 51 (1951) y, especialmente, Te querré siempre (1953). Michelangelo Antonioni profundiza en la incomunicación a través de su trilogía La aventura (1959), La noche (1960) y El eclipse (1962). Sorprende por la proyección de su obra Federico Fellini, que también vive su momento más intenso y representativo de su carrera con filmes tan completos como La strada (1954), Las noches de Cabiria (1956), La dolce vita (1958), Ocho y medio (1962) y Amarcord (1973), recibiendo varios Oscar de la Academia. En los sesenta también Pier Paolo Pasolini propone alternativas, para muchos radicales, como las de El evangelio según San Mateo (1964) o Teorema
(1968).

El cine británico mantiene vivas las líneas creativas de los cuarenta, más arropadas por la ayuda del gobierno. La comedia de los Estudios Ealing y las adaptaciones shakesperianas de Laurence Olivier convivieron con producciones bélicas y numerosas adaptaciones teatrales que habían sido éxito en el West End londinense. En estos años las películas de David Lean evolucionaban entre la sencillez de El déspota (1953) y la superproducción El puente sobre el río Kwai (1957) y Lawrence de Arabia (1962). La productora Hammer vivirá su mejor momento industrial y artístico
al abordar películas de ciencia-ficción como El experimento del doctor Quatermass (1955) de Val Guest, y especialmente, Historia de terror, en las que rescata los personajes clásicos que hiciera famosos la Universal, sólo con la diferencia que estas producciones ya eran en color. Así surgieron La maldición de Frankenstein (1957) y Drácula (1958), dirigidas por Terence Fisher e interpretadas por Peter Cushing y Christopher Lee, producciones que alcanzaron un notable éxito internacional.

El cine nórdico continuó ofreciendo excelentes trabajos, como el del maestro Carl Theodor Dreyer que dirigió La palabra (1955), una obra completa en su fondo y forma. No obstante, a partir de esta década el nombre que recordará la existencia del cine en estos países será el de Ingmar Bergman, director sueco que sorprende al mundo con una película cargada de emoción, sentimiento, tragedia y humanidad. A partir de El séptimo sello (1956) es descubierto en muchos países en los que comienzan a revisar su obra anterior al tiempo que continúan su trayectoria con otros filmes tan sorprendentes como Fresas salvajes (1956) y el manantial de la doncella (1959).

Escrito por: Iván Torres Pedraza

BIBLIOGRÁFIA:
http://recursos.cnice.mec.es/media/cine/bloque1/pag11.html

El cine Estadounidense de los años 40 y los 50

Años 40.

 Los años de la guerra y la post-guerra
 El inicio del cine negro
Hollywood durante los años de guerra:
 Los primeros años de la década de los 40 no fueron años prometedores para la industria del cine, especialmente los que siguieron al ataque de 1941 a Pearl Harbor y las perdidas de mercados extranjeros. A pesar de eso, la producción de cine de Hollywood se recuperó y recaudó mucho entre los años 1943 y 1946. Los avances en la tecnología del cine (sonido de grabación, efectos especiales, iluminación, cinematografía y el uso del color) significó que las películas fueran mas veibles y modernas. Después de la guerra, el año más productivo fue 1946, con el record de audiencia en las salas de cine.

El mundo empezó a rearmarse y entrar en guerras, y el mundo del cine, en esa época de la primera mitad de los 40, empezó a generar películas sobre guerra y enlistando actores a las filas. En 1942 se creó el OWI (Office of War Information) que ayudaba a la industria del cine a grabar y fotografiar escenas en combate. De esta forma el cine empezó a colorearse de un tono más realista, de la misma forma que hicieron en los años de la depresión de la decada de los 30.
 En los años de la guerra surgió una nueva generación de actores,  incluyó Van Johnson, Alan Ladd, y magnífico GI pin-up Betty Grable y reinas de Rita Hayworth.


El más sutil de todas las películas de propaganda durante la guerra fue la romántica historia de sacrificio y en el arquetipo de heroicismo Michael Curtiz "40 estudios de cine Casablanca.

Al final de la década, basado en acetato de película fue reemplazando existencias inestable nitrato de celulosa (que ya había causado el deterioro de muchas películas más).

Orson Welles: Wonder Boy y la mejor película jamás: Ciudadano Kane

Después de causar una gran sensación con su Teatro Mercurio en el rendimiento del aire de HG Wells " La Guerra de los Mundos en 1938, veintitrés años de edad, al muchacho maravilla de Orson Welles se le dio un contrato de estudios de la RKO en 1939. Eso llevó a la realización de probablemente la mejor película estadounidense de todos los tiempos - su obra maestra innovadora titulada Ciudadano Kane.


El nacimiento del cine negro: 


Al termino de la Segunda Guerra Mundial, el género más característico de la era y más asociado a los años 40 fue el cine negro. El cine negro reflejaba como se sentía Hollywood y como encaró sus mayores retos durante la guerra y la postguerra: más oscuro y más cínico. Un género pesimista. Para esta epoca ya estaba germinando y evolucionando desde las películas de gangsters de los años 30, con guiones oscuros (dark plots), femme fatales que no inspiraban confianza, y heroes fatales( fatalistic).

El primer y claramente definitivo ejemplo fue The Maltese Falcon (1941) del director John Huston. La película trataba sobre la busqueda de un pajaro negro, adaptado de la novela de Dashiell Hammett. Ciudadano Kane (1941) de Welles tambien tuvieron influencia en el género.



Años 50.
La década de los 50 fue conocida por muchas cosas: riquezas de la post guerra, el tiempo libre, el confort, la guerra de Corea, los valores de la clase media, el jazz moderno, la comida rapida, desde entonces la gente empezó a ver más la televisión en vez de salir.

En el periodo que sigue a la Segunda Guerra Mundial, cuando la mayoría de las películas estaban idealizadas  con imágenes de hombres y mujeres convencionales, los jovenes querían nuevos y excitantes simbolos de rebeldía. Hollywood respondió a la demanda y a finales de 1940 y 1950 vieron crecer a los anti-heroes, como James Dean, Paul Newman y Marlon Brando.
 Una de las mejores comedias de la década fue Harvey(1950) con James Stewart  como un borracho y escentrico Elwood P. Dowd donde su mejor amigo era un conejo. Otra de las películas más populares fue An Affair to Remember (1957), una historia de un (ill fated) romance entre Deborah Kerr y Cary Grant, por culpa de un accidente en coche.
En la década de los 50 también marco el comiento del Rock and Roll y un nuevo mercado de adolescentes. Este grupo de jovenes se opuso a la elección de las películas nostalgicas por parte de las generaciones anteriores. Preferian Rock Around the clock (1956) a The Glenn Miller Story(1954) o The Benny Goodman Story(1956). Don’t knock the rock(1956) y Roc, Rock, Rock(1956) hacían referencia al rock & roll, argumentando de que era un nuevo tipo de musica divertida. A pesar de esto, los adultos comenzarón a tener miedo de la delinquencia que esto estaba trayendo y lo plasmaron en la película The bad seed(1956).

La guerra de Hollywood contra la televisión:

 El ratio del tamaño de las peliculas de hollywood antes de los años 50 fue 4:3, muy parecido al tamaño de la tele. Por ello, con tal de no perder la batalla, la industria del cine tuvo estas 4 campañas que involucraban cambios tecnicos y avances:

*Cinerama
*3-D Semll-O-Vision
*CinemaScope
*Otros formatos de pantalla ancha y procesos

Cinerama
 Debuto en 1952. Fue un invento que requería 3 proyectores con pantallas curvadas que parecía que la audiencia estaba en el centro de la accion.
 Peliculas 3D
 El mismo año que el debut de Cinerama, el 3D fue utilizado para volver a captar a la audiencia. Gafas estereoscópicas polarizadas hacían que la imagen saltase desde la pantalla. En general, las gafas eran impopulares y la visión era borrosa. Por no decir que para muchas peliculas era dificil implantarlo puesto que tenían muchas escenas interiores.
CinemaScope
Cuando Cinerama y estereoscópica en 3-D murió casi tan pronto como se había iniciado , 20th Century Fox de CinemaScope se hizo más barato y más conveniente, ya que utiliza una simple lente anamórfica para crear un efecto panorámico.

Marilyn Monroe: símbolo sexual y estrella de cine:

Las innovaciones en las tecnologías de pantalla ancha no eran la única arma que utilizan los estudios de Hollywood contra la televisión. Starlet Marilyn Monroe (nacido en 1926 y anteriormente conocida como Norma Jean Baker - Baker era el apellido del primer esposo de su madre), que había posado para la pin-up artista / pintor y fotógrafo Earl principio Moran en los 40 años de edad, había aparecido en un poco de rol (con una sexy de caminar y la línea: "Algunos hombres me están siguiendo") en la UA Happy Love (1949).

El género musical alcanzó nuevas alturas en los años 50:

Esta década también fue testigo del ascenso prodigioso de colores, escapistas, musicales lujo, clásicos (sobre todo de la MGM y su producción genio de Arthur Freed, y de los directores Stanley Donen y Minnelli Vicente) que se beneficiaron de pantalla ancha de exposición, incluidas las películas tales como:
  • Un americano en París (1951
  • el Jerome Kern / Oscar Hammerstein musical Show Boat (1951) , con la historia de un matrimonio interracial que causa la fricción a bordo del barco, y el canto del "río Ol Man", de William Warfield
  • Singin 'In The Rain (1952 , la clásica película destaca por la danza de Gene Kelly bajo la lluvia, y Donald O'Connor "Make 'Em Laugh"
  • The Band Wagon (1953)
  • Calamity Jane (1953) , con Doris Day como el personaje del título varonil frente a Howard Keel como Wild Bill Hickok, galardonado con un Oscar a la mejor canción "Secret Love"
  • Kiss Me Kate (1953) , una obra de teatro dentro del teatro y la versión musical de La fierecilla domada , con canciones como "Too Darn Hot" y "revisar sus conocimientos de Shakespeare"

Escrito por : Carla Cecilia Muriel Gutierrez
BIBLIOGRAFIA:
http://www.filmsite.org/40sintro.html
http://www.filmsite.org/50sintro.html
http://recursos.cnice.mec.es/media/cine/bloque1/pag.html
http://perviertete.blogspot.com/2008/09/el-cine-en-los-aos-40-50.html 


El cine Europeo de los años 30 y 40


EL CINE EUROPEO DE LOS AÑOS 30 y 40



 En Europa hay un panorama más amplio, disperso, heterodoxo y muy rico a nivel artístico. El nacimiento del cine sonoro y la rápida capacidad de adaptación que el cine norteamericano había demostrado requirieron la reacción de Europa para ponerse a su altura. La industria se reorganizó en grandes estudios, que impusieron una política muy precisa de producción, de contratación de actores, actrices, de directores y de estilo. También se definió una política de géneros. Es en la década de los treinta cuando también se levantaron algunos importantes estudios en el mundo, como los Barrandov (1932) de Praga; Pinewood (1936) en Londres; Cinecittà (1937) en Roma; los estudios españoles Orphea (1931) y CEA y ECESA (1933), junto con la activa producción de Cifesa (1934) y Filmófono (1935); los estudios mexicanos Clasa (1935) y Azteca (1936); los argentinos Argentina Sono Films (1931) y Lumiton (1932); la New Theatres Ltd. (1930) en Calcuta, la Bombay Talkies (1934); y la compañía japonesa Toho (1935).

Leni Riefenstahl y Hitler
  A principios de los años treinta la cinematografía alemana era la única industria capaz de competir con el cine norteamericano. En 1933, con el advenimiento de los nazis al poder, la poderosa industria cinematográfica alemana queda desmantelada: muchos de sus profesionales, de origen judío, se ven obligados a salir del país y emigran al resto de Europa y, sobre todo, a Estados Unidos. A partir de 1933 en Alemania quedan sólo algunos cineastas adeptos al nuevo régimen, como Leni Riefenstahl.



El Vampiro de Dusseldorf
 El cine alemán se muestra muy activo durante los primeros años treinta de la mano de Joseph von Sternberg (El ángel azul, 1930, con una excepcional papel de Marlene Dietrich) y Fritz Lang (M. El vampiro de Dusseldorf, 1931, con una interpretación especial de Peter Lorre), antes de que estos directores se incorporaran al cine estadounidense. George W. Pabst mostró su gran vena realista en Westfront (1930) y Carbón (1932). El ascenso político de los nazis tiene su proyección en obras de singular relieve como El flecha Quex (1933), de Hans Steinhoff, y El judío Süss (1940), de Veit Harlan, mientras que la directora Leni Riefenstahl acomete dos de los pilares del documentalismo cinematográfico: El triunfo de la voluntad (1934) y Olimpiada (1936).





Con la cinematografía alemana en crisis, el cine francés se convierte en el más importante en Europa. Aunque había perdido su inicial posición a la cabeza del cine universal tras la desaparición de Pathé Gaumont y de que el cine sufrió un serio bache por culpa del cine sonoro por dos causas:
primero, la crisis económica en los EEUU que no tardó en perturbar la vida económica francesa; y segundo, el cine francés no poseía patentes propias de sistemas sonoros. Sufre una gran decaída en la producción y desaparecen muchas productoras, sobre todo independientes, debido al aumento de los costos de las producciones. Tan solo logrará sobrevivir la insólita de Jean Vigo, Francia seguía teniendo la industria cinematográfica más sobresaliente del Viejo Continente. Allí encontramos a directores vanguardistas y a otros que cultivan un cine más convencional; perviven y se consolidan clásicos procedentes del período mudo (Jean Renoir, René Clair, Jean Vigo...) y surgen nuevos nombres. Al público francés le gustaba mucho su propio cine, lo cual ayudó bastante al desarrollo y a la consolidación de la industria cinematográfica francesa como la única en Europa capaz de oponerse un poco al predominio norteamericano.



Jean Renoir "La Regla del Juego"
 El cine francés se mueve en el realismo que se ofrece desde la tradición y los ambientes populares de René Clair (Catorce de julio, 1932) y Jean Renoir (toni, 1934; Los bajos fondos, 1936; La regla del juego, 1939) y el drama que, con ciertas dosis de fatalismo, recrean Julien Duvivier (Pepe-le-Moko, 1937) y Marcel Carné (el muelle de las brumas, 1938), ambas películas interpretadas por el gran actor Jean Gabin. La guerra delimitó espacios. Más allá de abordar temas realistas, los directores franceses se centraron en las adaptaciones literarias y muy académico en las formas, un cine llamado “de qualité”, con el que convivieron directores consolidados como Clair (El silencio es oro, 1947) y otros directores más jóvenes como Jacques Becker, Henry George Clouzot y Robert Bresson.





Alfred Hitchcock "39 Escalones"
La cinematográfica británica siempre ha sido mantenido estrechas colaboraciones con Hollywood, con un intercambio constante de técnicos, directores, guionistas y actores, aun así el cine inglés comenzó a diseñar una estructura proteccionista para su cine, dada la implantación del cine estadounidense en su mercado e industria. El gran impulsor del cine de los treinta fue Alexander Korda, director y productor que consiguió uno de sus grandes películas en La vida privada de Enrique VIII (1933). Son los años en los que Alfred Hitchcock demuestra que sabe contar historias (treinta y nueve escalones, 1935; Alarma en el expreso, 1938) (Aunque finalmente, la poderosa llamada de la industria Hollywoodiense acabaría por atraer a Hitchcock) y Anthony Asquit alcanza su madurez con Pigmalion (1938). No obstante, los treinta confirman que los británicos son unos maestros del documental. La Escuela impulsada por John Grierson y con apoyo del gobierno, permitirá que un grupo de directores (Basil Wright, Harry Watt, Paul Rotha, etc.) realicen un cine informativo de gran altura con el apoyo de maestros como el propio Grierson y Robert Flaherty.





Sergei M. Eisenstein "Iván el Terrible"
 En cuanto a Italia, en su contexto político marcado por el régimen fascista de Mussolini, su cinematografía se ve marcada con un cariz propagandístico, lo que impide que florezca como en países vecinos. No ocurre lo mismo en la Unión Soviética que, a pesar de las imposiciones ideológicas del régimen, los cineastas logran desarrollar su trabajo con mejores frutos, alcanza unos de sus grandes momentos con Iván el Terrible (1945), de Sergei M. Eisenstein. No obstante, la presión política ejercida sobre los creadores obliga en ocasiones, por ejemplo a ensalzar la figura de Stalin.








En otros rincones del mundo de la historia del cine también sigue su curso, aunque sin mucha repercusión en Europa o Estados Unidos. El cine japonés es prácticamente desconocido en Occidente en aquellos años, aunque la década de los treinta ya cuenta con autores importantes, No será hasta décadas después cuando el cine japonés u oriental comience a expandirse por el resto de culturas y a influenciar las maneras occidentales de hacer cine.

Escrito por: Carlos Pacios y Jaime Mácia



 BIBLIOGRAFIA
- Los años 30 en Europa por Guadalupe Gómez
- El cine europeo años 30 y 40,Mediacine.
- http://www.cineyletras.es/Historia-del-cine/historia-del-cine-los-anos-30.html
- http://recursos.cnice.mec.es/media/cine/bloque1/pag8.html
- http://www.multivision-tv.com/_modulos/_cine/HistoriaCine/cine30francia.htm